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¿QUIÉN NO CONOCE A DON MUNDITO SERRANO? AQUEL ENTRAÑABLE SER HUMANO TIZIMILEÑO.
Edmundo Serrano Alcocer nació en Tizimín el 24 de mayo de 1945 y aprendió este negocio al que se dedicaron su abuelo y padre años atrás. Hasta la fecha “Mundito” conserva su tienda situada sobre la 55 entre 50 y 52 en el centro y su abuelo cobró fama cuando la gente se preguntaba en qué momento descargaba su mercancía a lo que decían era el “huay pop”, pero de estas anécdotas él solo se reía. Toda una leyenda.
Aquel entrañable ser humano Tizimileño que siempre tenía el remedio, el consejo o aquello que uno necesitaba. Sin importar la hora, siempre encontraba la manera de sacar a más de uno de un apuro.
Recuerdo que, de niña, escuchaba muchas historias sobre él y quedaba fascinada con todo lo que contaban. Para mi pensamiento infantil, Don Mundito era una persona mágica y hasta cierto punto, lo sigue siendo.

Años después, cuando empecé a trabajar en una panadería justo frente a su casa, tuve la dicha de compartir algunas charlas con él. Mientras yo le despachaba sus barras recién saliditas del horno, él me regalaba sus anécdotas, esas historias que parecían no tener fin. Tenía, además, una peculiar manera de esperar las primeras barras de la noche: tocaba tres golpecitos en la puertecita de salida, aquella por donde los empleados salíamos después de cerrar. Yo ya sabía que era Don Mundito, que llegaba por su acostumbrada barra… y, de paso, a platicar un poquito. Lo suficiente para que cada una de sus anécdotas quedara grabada en mi mente.
Por eso, compartir anoche una velada literaria en la que él no solo fue cómplice, sino también arquitecto oral de muchas de las historias que dieron vida a esta hermosa obra, 𝙇𝙤𝙨 𝙝𝙞𝙟𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙩𝙞𝙚𝙣𝙙𝙖: 𝙈𝙚𝙢𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙛𝙖𝙢𝙞𝙡𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙩𝙧á𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙢𝙤𝙨𝙩𝙧𝙖𝙙𝙤𝙧 escritos por su hija, la maestra Marella Serrano; tuvo para mí un significado muy especial.
Volver a verlo así, fuerte, alegre y tan lleno de vida, fue maravilloso. Y escuchar nuevamente parte de esa historia, ahora convertida en libro, fue como regresar a las historias que yo escuchaba con fascinación. ¡No cabe duda de que don Mundito es una leyenda viva, y qué dicha la nuestra de poder seguir teniéndolo con nosotros.
Gracias maestra Marella Serrano, Don José Edmundo Serrano Alcocer, nuestro apreciado Don Mundito, por permitirnos adentrarnos detrás del mostrador, detrás de la historia… y descubrir que detrás de una tienda también viven una familia, una tradición y un mundo entero de recuerdos.
Fuente:redes fb/Nalle Poot

