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La cima más alta del mundo fue alguna vez el fondo del océano.
La cima más alta del planeta Tierra alguna vez estuvo cubierta por el océano. Y hay pruebas concretas de ello a más de ocho mil metros de altura.
Las rocas que forman la cumbre del Everest pertenecen a la llamada Formación Qomolangma, una capa de piedra caliza de aproximadamente 450 millones de años.
En ella se han encontrado fragmentos de crinoideos, braquiópodos, pequeños dientes de antiguos tiburones y restos de ammonites. Ninguno de esos organismos vivió jamás en tierra firme.
Todo comenzó con el antiguo Océano Tetis, un enorme mar que existió entre hace 250 y 66 millones de años.
Sus sedimentos, sus algas calcáreas y los esqueletos de sus criaturas se fueron acumulando en el fondo durante millones de años hasta convertirse en capas de roca.
Lo que nadie podía imaginar entonces es que esas rocas terminarían en el punto más alto del planeta.
Cuando la placa tectónica india colisionó con la euroasiática, el antiguo lecho del Tetis fue empujado hacia arriba durante millones de años, plegándose y elevándose hasta formar el Himalaya.
Y la cima del Everest fue, literalmente, parte de ese fondo marino.
Hoy, los montañistas que alcanzan la cumbre pisan sin saberlo sobre fósiles de criaturas que nadaban en aguas prehistóricas. La montaña que parece eterna fue, antes de ser una cumbre, el silencio del océano.
Fuente: la web
