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“Yo no tengo la culpa de haber nacido con este rostro.”
Así lo dice Noé Hernández, quien nació el 10 de noviembre de 1969 en Atitalaquia, Hidalgo. Antes de ser actor trabajó en el campo, hasta que decidió estudiar actuación y buscar una oportunidad frente a las cámaras.
Pero cuando esa oportunidad llegó, también apareció algo que lo acompañaría durante años: por sus rasgos y su tono de piel casi siempre lo buscaban para hacer del malo.
Muchos lo conocimos así en películas como El Infierno y Miss Bala. Noé no tenía problema con esos personajes; lo que le pesaba era sentir que lo miraban y decidían lo que podía hacer antes de verlo actuar.
Pero siguió adelante. Interpretó personajes diferentes, ganó un Premio Ariel y demostró que su rostro nunca tuvo nada que ver con el tamaño de su talento.
Y hoy, a sus 56 años, millones vuelven a verlo en La Captura, la nueva película de Netflix, donde interpreta al agente federal Rosales.
A Noé lo juzgaron muchas veces por su apariencia. Él respondió de la única manera que sabía: trabajando hasta demostrar que era mucho más de lo que otros veían en su rostro.
Fuente: la web